
Pensamos alguna vez en la posibilidad de alcanzar una estrella y en el fondo deseamos que su luz no nos envolviera ni alumbrara nuestro camino. Hicimos del silencio una sinfonía, y dejamos nuestro destino, perezosamente, en manos del azar, por no saber qué construir con nuestras propias manos.
Supimos del temor a dejar de volar en solitario y la posibilidad de perder las alas que tejimos en el transitar de las horas que habitamos el viento de libertad.

Se abre un halo de luz ante la incertidumbre, ya no es palpable la apatía que latía en nuestro pecho. En el ascenso a la cúspide de los sentimientos, quedaron los recuerdos de los espíritus lastimados del ayer, ahora habita la esperanza en los corazones enamorados...
Alguna vez hay alguien que se cuela por la puerta de atrás y nos roba el alma, y a cambio nos regala su amor y su alegría.

Fotografías: Tomadas de la web